Menú

Relatos Eróticos

Historias de sexo contadas por una chica traviesa

Mi novia me permitió cogerme a su hermana

Este relato comienza así, mi nombre es Julián, tengo una novia que llegó a estudiar a la ciudad donde yo vivo, vive sola y llevábamos 3 años juntos. Cada vez que estábamos en su departamento, nos la pasábamos follando de todas las formas posibles, de pie, en la cama, en el sofá, en el baño sobre el comedor, de todas las formas posibles y en cada momento. acariciando sus pechos bien formados sus caderas pronunciadas, y lamiendo cada centímetro de su piel, su labios vaginales. Pero sucedió un acontecimiento, que cambiaría esta rutina.

La llegada de su hermana menor a la ciudad, es 6 años menor que ella, así que la niña tiene 18 años de edad. Cambió nuestra rutina, ya que no podíamos follar delante de ella, y no podía quedarme en su departamento por las noches. Era una niña muy reservada, muy calladita. No le había puesto atención hasta que un día toqué a su puerta en busca de mi novia. Su hermanita me abrió,  vestía un short diminuto y una playera transparente que dejaba ver sus pechos pequeños erectos, sus nalgas que invitaban a probarlas y su cintura deliciosa, sus piernas contorneadas. -Hola. ¿está tu hermana?  Quedamos en salir hoy y pasé por ella-.

-Hola. no esta, salió al centro, no me comentó nada, a lo mejor se le olvidó, pero pasa no creo que demore- me contestó.

Traté de no ser muy obvio al mirarla, pasé al departamento, y empezamos a charlar. No podía dejar de mirar sus pechos y sus nalguitas.

Al fin llegó mi novia y salimos a dar la vuelta a pasear al perro no se trata de un relato de zoofilia, pero tenía en la mente la imagen de su hermana, me excitaron sus formas de mujer que empezaba a dejar ver. Antes de esto no le había puesto atención. En cada ocasión en que iba a su departamento, no perdía la oportunidad de saborear sus pechos, sus piernas y su culito pequeñito, que ya tenía edad de saborear las mieles del sexo.

Hasta que ya no pude más, y le comenté a mi novia sobre lo que me hacía sentir su hermanita, por eso ya no iría a buscarla a su departamento.-¿En verdad te excita mi hermana?- me contestó.

-Yo he pensado que ya necesita tener un encuentro sexual, sólo que como no sale del dpto.

-Pero no quiero que pierda su virginidad, aún no ha tenido  novio.

-Lo sé, pero no te preocupes, yo no la tocaré. -respondí.- Sabes, a mí me excita la idea de que te folles a mi hermanita, de que le metas tu polla una y otra vez como lo haces conmigo. Ya sé lo que haremos.

-La dormiremos y la follarás por el ano, así no perderá su virginidad, no quedará embarazada y no se dará cuenta, veré como la follas y cumplimos nuestra fantasía.

-¿Tú crees? le dije.

-Sí, déjamelo a mí, será este fin de semana, llega como a las 7 pm, dejaré la llave bajo el tapete de la entrada, yo llegaré más tarde, para ver cómo follas a mi hermanita. Así lo acordamos, y el fin de semana llegué al departamento a la hora señalada, entré sin hacer ruido y me dirigí a la recámara de su hermanita, ella estaba recostada en su cama boca abajo, con una batita casi transparente, no llevaba bra y tenía una braguita color negro. Se veía hermosa, le acaricié y empecé a besar recorriendo su espalda hasta llegar a la cintura, dejando ver sus nalgas paradas duras, suaves. Acaricié sus pechos besando uno por uno con delicadeza, ya que no habían sido tocados por nadie, y recorriendo su ombligo, su entrepierna, sus muslos. Le quité lentamente su braguita, y besé su vagina, sus labios, dejo escapar un ligero gemido, olvidé que mi novia llegaría más tarde, para ver cómo me follaría a su hermana.

Besé una y otra vez sus nalgas. Mi verga estaba dura como piedra y sentía que estallaría de un momento a otro.  la ensalivé y la fui acercando al ano virgen de la hermanita, puse la punta en la entrada y sentí como dejaba escapar un quejido ligeramente, sus pechos se pusieron erectos, pensé que estaría disfrutando en sus sueños al igual que yo

La fui empujando lo más suave que pude para no lastimar su ano impenetrado fue una sensación maravillosa estaba apretadito, rico, ella seguía gimiendo quedito, que rico se sentía. Acaricie su melena y bese su espalda una y otra vez. Empecé a empujar y sacar una y otra vez, no podía creer que me estaba follando a su hermanita. -qué rico-. Mete y saca, mete y saca, empujando hasta dentro. Cuando sentí que me venía, traté de sacarlo rápido pero no pude y me corrí dentro de ella. Fue el sexo más rico y maravilloso que he tenido. Traté de no dejar rastro de lo que había pasado. La vestí con su batita sus bragas, y dejé la llave en la mesa del comedor. A la semana siguiente me encontré a mi novia y me comentó

-Disculpa por no estar este fin de semana-

-No pude conseguir la pastilla para dormir a mi hermanita, pero lo haremos regresando de vacaciones.

Se me olvidó la llave en el comedor – ¿Estás de acuerdo?. Yo me quedé callado. A la semana siguiente salieron de vacaciones, y estoy esperando que regresen.

Deja un comentario